Una habitación con vistas… a la Tierra

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La Vanguardia
GALACTIC SUITE
(Spain)

UNA HABITACIÓN CON VISTAS… A LA TIERRA

El estudio de arquitectura de Xavier Claramunt ha proyectado un hotel espacial, un transbordador para turistas espaciales y una base de lanzamiento en un complejo paradisiaco donde serán entrenados.

Después de 16 semanas de entrenamiento en el resort de una isla tropical, donde podrá acudir acompañado por su familia, el turista será lanzado al espacio, donde permanecerá de cuatro a seis días experimentando la ingravidez en un jacuzzi, contemplando el espacio y los 15 amaneceres y puestas de sol que desde una órbita a 450 km de la Tierra es posible contemplar. El precio del billete será de unos tres millones de euros, cantidad que se calcula que en el 2012 podrán pagar 40.000 personas.
El arquitecto Xavier Claramunt, presidente de Galactic Suite, explica que el proyecto sigue una estrategia para socializar los viajes espaciales: “Sí, este precio suena ahora de patada en la boca, pero, como todo, primero será para gente con dinero, si no, nunca avanzaríamos”. Y añade que la empresa ya ha formalizado 38 prerreservas de todo el mundo.
Claramunt invita a mirar esta iniciativa desde una visión global, con la mente abierta y sin prejuicios, ya que el hotel espacial es sólo la punta del iceberg de un proyecto que “traerá una enorme cola de sinergias y oportunidades para muchos sectores”.
Para Galactic Suite, la entrada de la iniciativa privada a partir del turismo supondrá un estímulo adicional para el sector aeroes-pacial, ahora muy celoso de la intrusión desde otros sectores, y le dará la aureola mágica que necesita. Un sector del que están convencidos que será la industria del siglo XXI y a través de la cual se puede articular una auténtica estrategia para el territorio. “El sector aeroespacial está mucho más avanzado de lo que la gente piensa y en nuestro país ya hay muchas empresas alrededor de este sector emergente que habría que cuidar muchísimo”, opina.
La firma ya busca la alianza de empresas locales “que ayuden a sumar para enriquecer el proyecto, porque hay que pensar cómo será el vestuario de la gente, el spa, cómo transportar el agua, cómo lo haremos sostenible…”.
El presupuesto de 2.000 millones ya ha sido cubierto en gran parte por un estado del golfo Pérsico, “que ha entendido que esta puede ser una estrategia de país” y se calcula que el principal lanzamiento se producirá en el 2012. “Nos hubiera gustado la participación de alguien más cercano, pero a excepción del Centro Tecnológico para la Industria Aeronáutica y del Espacio (CTAE) y de su director, Juan de Dalmau, que nos han ayudado mucho, aquí no se nos ha hecho mucho caso”, explica el arquitecto.
Ante el riesgo de la iniciativa, lo que ha decidido a los inversores a cubrir este presupuesto orbital, ha sido, según Claramunt, el firme convencimiento del equipo de que el proyecto va a ser una realidad, contar con la solvencia técnica y los constructores adecuados, un plan de negocio perfecto que prevé beneficios muy importantes a partir del 2018, y que “ser el primero en algo nuevo todavía entusiasma a mucha gente, sobre todo en este proyecto en el que se pone en marcha un importante factor emocional, de enamoramiento, que obviamente va acompañado del sentido común”.
Claramunt compara el hotel espacial con la zanahoria que atraerá otros sectores, por ejemplo a los medios de comunicación, que como en la fórmula 1 o en los Juegos Olímpicos, supondrán una parte importante de los ingresos. “Este sería un proyecto muy beneficioso para nuestro país, que, si ha liderado el turismo de sol y playa durante mucho tiempo, ¿por qué no podría liderar el turismo espacial? Con dos Spaceports en nuestro territorio y con todo lo que se generaría alrededor nos posicionaríamos en la buena dirección”.