El turismo espacial será un negocio viable

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La Vanguardia
GALACTIC SUITE
(SPAIN)

EL TURISMO ESPACIAL SERÁ UN NEGOCIO VIABLE

[...] Usted es consultor de Galactic Suite, una empresa de Barcelona que quiere poner un hotel en órbita en el 2012. ¿Cómo ve la propuesta?
Se trata de un proyecto muy interesante y con una muy buena visión. Es muy real, pero hay que solucionar el transporte. Hoy el único que puede ofrecer una solución para ir directamente de la Tierra al hotel es EADS. [...]

Parece un horizonte lejano, pero Jeff Bezos (Amazon) o Paul Allen (Microsoft) invierten ya en turismo espacial y una organización tan conservadora como la OCDE cree que será un sector puntero en el 2030. Walter Peeters, de la Universidad Internacional del Espacio (ISU), ha estado en Barcelona y cuenta los retos del negocio.

¿Cuál es la situación actual de lo que se ha dado en llamar turismo espacial?
Se ha dado un primer paso, que es pensar en cómo usar las tecnologías existentes para ofrecérselas a gente que no sea astronauta. Pero se requiere una manera de pensar totalmente nueva, porque hasta ahora se han desarrollado proyectos desde los gobiernos y nunca desde el sector privado ni pensando en pasajeros. Para poder vender billetes, hay que asegurar al pasajero que va a disfrutar. Además de espacio, hay que pensar, y mucho, en turismo.

¿Cuáles son ahora los frenos para desarrollar esta industria?
Desde el punto de vista tecnológico, todo es realizable. Pero ahora hay que resolver problemas ambientales y de legalidad. Hay que buscar el combustible más limpio que ofrezca la mayor potencia. El otro aspecto tiene que ver con qué pasa si hay un accidente. ¿A quién reclamas? En una operación quirúrgica, el médico te explica los riesgos que hay. En el espacio, sería muy difícil este tipo de formulario. Los operadores están preocupados porque te pueden demandar fácilmente.

¿El turismo espacial es un negocio?
Es un mercado muy difícil de predecir desde el punto de vista de negocio. Yo sí estoy completamente seguro de que será un negocio muy viable porque la demanda va a ser mucho más alta que la oferta. El turismo espacial se podría comparar con la fórmula 1. Alrededor de la gente que participa hay un grupo con un gran interés económico. Cada persona que quiera viajar al espacio tendrá que entrenarse y su familia querrá estar con él, pagar por ver la salida; es decir, estar cerca de la aventura. Muchos de los estudios que se han hecho demuestran que el turismo espacial producirá más dinero en la industria auxiliar que en el propio vuelo. Es el caso de los espacio puertos. Se va a crear mucho empleo.

¿Va a ser fácil convencer a los inversores?
Es difícil ir a un inversor y llevarle un plan de negocio de un sector sin historial y sin comparativas. Hay que ir a buscar inversores que quieran arriesgar porque las cifras de beneficios oscilan mucho. Siempre explico el ejemplo de Cristóbal Colón, a quien le decían que tenía un plan de negocios débil que no funcionaría. Fue a por especias y halló oro, encontró un nuevo mercado.

¿En qué aeronaves se van a realizar los primeros viajes?
Los primeros viajeros han usado el transporte existente, como Denis Tito, que se pagó su viaje a la ISS en Soyuz. A los estudiantes ahora les enseñamos que hay que repensar de nuevo los vehículos espaciales.

Usted es consultor de Galactic Suite, una empresa de Barcelona que quiere poner un hotel en órbita en el 2012. ¿Cómo ve la propuesta?
Se trata de un proyecto muy interesante y con una muy buena visión. Es muy real, pero hay que solucionar el transporte. Hoy el único que puede ofrecer una solución para ir directamente de la Tierra al hotel es EADS.

¿Barcelona podría convertirse en un referente del turismo espacial?
La ciudad y el país cumplen muchos requisitos para ser viables en el turismo espacial. Además de la buena localización, clima y estabilidad, aquí se dan las bases para crear una industria auxiliar y existe una gran capacidad para ello.

¿Qué opina de la organización de la ISU en Barcelona?
El grupo de apoyo de Barcelona ha hecho un trabajo excelente a pesar de que tenía que hacerse de aquí dos años y no este verano. En la inauguración estaba todo el mundo un poco agotado, pero sorprendido gratamente de haber hecho tanto en tan poco tiempo.