De la Tierra a la Luna

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GALACTIC SUITE

(Spain)

DE LA TIERRA A LA LUNA

A la espera de que los primeros hoteles espaciales puedan recibir a sus primeros huéspedes, varias compañías se han embarcado para iniciar el turismo espacial en 2009.

Hoteles Espaciales
Cierto que el precio puede parecer exorbitante, aunque, en realidad, resulta toda una tarifa low cost si se compara con los cerca de ocho millones de dólares que podrían costar unas vacaciones en los hábitats espaciales que está proyectando Bigelow Aerospace, los 20 millones que pagó Dennis Tito a la empresa Space Adventures por volar en 2001 a bordo de la Soyuz hasta la Estación Espacial Internacional o los cerca de 30 millones que ha desenfundado el creador de videojuegos Richard Garriott por convertirse, este próximo otoño, en el sexto turista en visitar la estación, y hasta los 100 millones de dólares que podrían costar los vuelos alrededor de la Luna en los que también está trabajando Space Adventures. Para ir abriendo boca, a la espera de que los hoteles espaciales estén listos para abrir sus puertas, Virgin Galactic, propiedad del mediático magnate británico Richard Branson, ya cuenta con cerca de doscientas reservas para durante el primer semestre de 2009 comenzar a operar sus periplos suborbitales. Sus vuelos, a 4.000 kilómetros por hora y 110 kilómetros sobre la Tierra durarán dos horas y media, durante las cuales sus seis pasajeros podrán experimentar la ingravidez unos cinco minutos. Inicialmente partirán una vez por semana desde su base en el desierto de Mojave, California, aunque esperan en el futuro llegar a operar una y dos veces al día, con lo que se calcula que la tarifa actual de 200.000 dólares, a lo largo de la próxima década, podría descender hasta los 55.000 dólares.

Piruetas galácticas
Y es que la cosa no ha hecho más que empezar. A la compañía de Branson ya le ha salido un buen puñado de competidores, como EADS Astrium, Rocketplane Kisüer o XCOR Aerospace, que igualmente están trabajando en aventuras estratosféricas que harían aplaudir a Julio Verne. Otra de las grandes posibilidades que se abren para los apasionados del espacio es la de subirse a un MIG-29 o un MIG-31 y hacer piruetas en el aire a 4.800 kilómetros por hora, de la mano de un piloto de guerra. La agencia Politours propone escapadas a Moscú de un fin de semana largo para vivir esta experiencia no apta para cardiacos. Los precios son a la medida del riesgo, a partir de los 15.000 euros para vuelos de más o menos veinticinco minutos en un MIG-29, exclusivamente al alcance de los muy ricos. Los demás tendremos que esperar o ahorrar.