Cataluña quiere poner un robot en la superficie de la Luna

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EFE
GALACTIC SUITE DESIGN
(Spain)

CATALUÑA QUIERE PONER UN ROBOT EN LA SUPERFICIE DE LA LUNA

Cataluña participará en la competición espacial internacional Google Lunar X Prize, una carrera en la que toman parte 16 países y que premiará con 30 millones de dólares al equipo que logre poner un robot en la superficie de la Luna antes del 31 de diciembre de 2012.

Las empresas catalanas Galactic Suite Design (GSD), especializada en el desarrollo de proyectos aeroespaciales, y New Output, consultora de estrategia, con el asesoramiento técnico del Centro de Tecnología Aeronáutica y del Espacio (CTAE) ya han presentado una candidatura para competir en el Google Lunar X Prize, según ha explicado a Efe Xavier Claramunt, promotor de GSD.
La participación en el concurso se ha hecho bajo la denominación de Catalonia Moon Discovery Group, y los promotores confían en contar con el apoyo institucional y empresarial para desarrollar las distintas fases de este ambicioso proyecto, que tiene un presupuesto de 60 millones de euros.
Claramunt ha señalado que empresas privadas de todo el mundo competirán para ver cuál de ellas es la primera en alunizar un vehículo robótico de financiación privada capaz de recorrer al menos 500 metros por la superficie de la Luna y de enviar a la Tierra fotografías e imágenes de su superficie.
Ha añadido que el Google Lunar X Prize es un reto sin precedentes en el mundo para ingenieros y empresarios, y un aliciente para el desarrollo de métodos de exploración espacial de bajo coste mediante vehículos robóticos que ayuden a resolver algunos de los retos a los que se enfrenta ahora el mundo como la dependencia energética o el cambio climático.
Xavier Claramunt ha asegurado que la colocación de un robot en la superficie de la Luna se plantea como “un proyecto colectivo de país” que sirva para devolver la ilusión a la sociedad catalana en un momento en el que se necesitan “retos colectivos que nos hagan sentir orgullosos de vivir en Cataluña”.
Asegura además que el equipo de trabajo ha escogido un proyecto de país que “sea socialmente comprometido, tecnológicamente puntero y económicamente viable” porque Cataluña tiene la tecnología y la ilusión necesarias para optar al premio Google, y puede ser una potencia en el ámbito de la exploración espacial.
“Queremos realizar un esfuerzo multidisciplinar al que aporten sus conocimientos nuestros expertos en ciencias espaciales, ingenierías aeronáutica y de telecomunicaciones, mecánica celeste, geología lunar, robótica, etc”, ha añadido.
Tres grandes empresas catalanas del sector energético con las que se ha contactado podrían estar interesadas en financiar parte de este proyecto, que se presentará públicamente a mediados de septiembre en el Círculo de Economía de Barcelona.
Para la construcción, el lanzamiento y el seguimiento del robot ya se está contactando con una veintena de firmas, la mayoría catalanas, para que colaboren en esta carrera lunar como una nueva estrategia de comunicación.
El empresario Jordi Rigual, otro de los promotores de este proyecto, asegura que él mismo es un miembro activo de la nueva generación de emprendedores comprometidos con el país, y que con el “Cataluña a la Luna” se puede impulsar un proyecto transversal que aumente la autoestima de los catalanes como tales.
Para Joan de Dalmau, director del Centro de Tecnología Aeronáutica y del Espacio, aparte del lanzador para la puesta en órbita del robot, la mayoría de tecnologías necesarias para una pequeña misión robotizada a la Luna están disponibles en Cataluña.
Además, ha recordado que las grandes empresas están reorientando su estrategia de patrocinio de eventos, hasta ahora muy concentrada en competiciones deportivas, hacia proyectos más comprometidos con la sociedad, que motiven a los jóvenes a especializarse en ciencia y tecnología, y que ayuden a las empresas del país a mejorar su competitividad en aeronáutica y espacio, que son sectores muy prometedores.
En 1919 Raymond Orteig, un rico hotelero francés, ofreció 25.000 dólares a quien realizara el primer vuelo directo entre Nueva York y París, y en 1927 Charles Lindbergh lo ganó, contra todo pronóstico, con un avión Ryan, con un único motor, llamado Spirit of St. Louis.
Entonces, nueve equipos gastaron 400.000 dólares para conseguir este premio de 25.000 dólares, y este proyecto hizo que se disparara el número de pasajeros de las líneas aéreas norteamericanas entre 1926 y 1929, y que aumentaran un 300% las demandas de licencias de piloto. Además, la cuarta parte de los americanos vio el Spirit of Saint Louis el año siguiente al vuelo histórico de Lindbergh.canada cialis no prescription